Sábado 18 de febrero 2017. por Altagracia Paulino. OPINIÓN. (FB Altagracia Paulino).

 

Cuando me tocó ser Directora de PROCONSUMIDOR, una de las primeras acciones emprendidas por la gestión fue la de prohibir la venta de leche a granel, luego de que descubriéramos que en un lugar donde se empacaba leche en polvo había heces de ratas.

La acción fue motivada por una denuncia de los vecinos del lugar, que por la gran colonia de ratones sospecharon que algo pasaba y que debíamos actuar, cosa que el departamento de inspección y vigilancia del mercado realizó conforme al mandato de la Ley 358-05.

El Consejo de la institución, actuando como organismo principal de la entidad, emitió una resolución que prohibió la venta de la leche, lo que se mantuvo por algún tiempo hasta que, nueva vez, en el año 2013, una madre soltera que se ocupaba de la venta de dulce de leche fue llorando a denunciar que había tomado prestado 1,200 pesos para comprar leche en polvo, que resultó ser más harina que leche y en vez de dulce se le convirtió en una mezcla horrible.

Denunció donde compró la referida “leche en polvo”, y como siempre se decomisó el producto y se aplicaron las sanciones previstas en la ley. En ese caso no fue posible determinar quién importaba el producto.

Nueva vez se expende leche en polvo a granel, lo cual constituye un atentado a la salud de los consumidores, es un alimento de uso muy delicado y su manejo debe contar con las más rigurosas reglas de higiene porque la consumen niños y envejecientes principalmente.

Las informaciones que disponemos sobre la leche que se vende a granel es que está mezclada con harina, que no es leche, y que no hay controles para su ingreso al mercado, lo cual es muy grave de ser cierta esta versión.

Pero la protesta de los competidores es el indicador de que algo está muy mal en el mercado, que no existe vigilancia ni controles de ningún tipo y se pone en riesgo la salud de los ciudadanos.

Es propicia esta situación para recordar que los derechos de los ciudadanos están garantizados en la Constitución de la República, que proclama como derechos constitucionales los derechos de los ciudadanos en su relación con el mercado: los consumidores.

Que la administración, a través de sus instituciones está llamada a garantizar que el consumidor reciba alimentos de calidad, inocuos, seguros y que garanticen la calidad de vida, de lo contrario la misma administración se verá compelida a pagar muy caro por las enfermedades que se puedan derivar por la ingesta de productos alterados que pondrían en riesgo la salud de todos.

Impedir que entre leche a granel, sin etiquetar, sin saberse sur origen y sin haberse determinado la idoneidad de la misma es una tarea urgente de las autoridades aduanales y sanitarias.

De su parte los consumidores deben cuidarse de no comprar leche a granel ni productos de dudosa procedencia y que no estén debidamente etiquetados con información suficiente en el idioma español. Por Altagracia Paulino.

LeoNOTICIA.

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