La niña Nigüenta

Santo Domingo.– Recuerdo con mucha jocosidad y a la vez comparto con los lectores, como conocimos la real historia y leyendas que respaldan el origen del famoso ‘cuadro en la pared’ que acompañó a muchos de nosotros en nuestras infancia.

Hace ya unos años, una vieja amiga nos cuenta que al mudarse de su casa materna por viaje o estudios, ella se dirigió a la pared a desmontar ‘Mi cuadro” del comedor‘, su madre la inquiere y le pregunta, Margo’, “¿Para donde tu llevas ese cuadro?”, a lo que ella le contesta, “Oh, Mami. Me llevo mi cuadro, ¿ esa no soy yo ?”.

Nuestra amiga creció pensando que el cuadro de la Niña Nigüenta era ella, Margo’, al tiempo que nos contó al otro día la anécdota con su madre, un poco escondiendo su frustración prácticamente nos demanda; “Tu que vives leyendo e investigando cosas, averíguame quien es la ‘carajita‘ del cuadro, la que se está sacando espinas”.

En las diferentes formas en que en las Américas nombra los mismos bichos, en Costa Rica y otros países, las niguas, son una especie de pulgas o ‘Tunga penetrans‘, por su nombre oficial.

La niña Nigüenta (sacándose la Nihuas), es una figura venerada en algunos estratos sociales de Costa Rica, casi como se venera una virgen, sin que esta tenga, claro está ninguna leyenda de milagros o acción salvadora que soporte su veneración real. Simplemente la tradición le atribuye ‘poderes de buena suerte‘, a tal extremo, que una figura de yeso de la niña Nigüenta cuesta casi el doble que el de la misma Virgen de los Ángeles, patrona del pueblo Tico. “En América Latina, muchos de los atributos que se le dan a determinadas imágenes son proyecciones de antiguas creencias mestizas“, Dionisio Cabal, cantautor, escritor e investigador de cultura costarricense,

En el paganismo había distintas deidades dedicadas al hogar, La Nigüenta, puede ser el sucedáneo de una deidad de carácter hogareño y pertenece a la misma tradición que nos hace colgar ajos o una hoja de sábila detrás de las puertas, la misma tradición de guardar un clavo herrumbroso para la buena suerte o una herradura, todas se relacionan con espantar la mala suerte.

La Nigüenta, está inscrita en este tipo de tradiciones”, asegura el folclorista costarricense. El mismo folclorista afirma que podría tratarse de la transculturación europea de principios y fundamentos culturales de su país., refiriéndose al ‘Niño de la espina‘ o Spinario capitolino, figura del siglo primero de origen Helenista. Lo mismo que ocurre con los ritmos musicales de América hispana, agregamos nosotros.

Spinario - Palazzo dei Conservatori (Musei Capitolini) Wikipedia
Spinario – Palazzo dei Conservatori (Musei Capitolini) Wikipedia

El Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura (ICECU) de Costa Rica explica a una consulta hecha por un estudiante que; “El origen de esta figurita no es del todo claro”.

Algunas personas dicen que puede estar relacionada con el famoso ‘Niño de la Espina’, la cual eran figuritas que hacían hace miles de años los escultores de Grecia (que es un país de Europa). En nuestro país existía la creencia de que la Nigüenta traía buena suerte, especialmente si alguien nos la había regalado, y era muy corriente ver una de esas figuritas en busto o en un cuadro adornando las salas de las casas. Algunas de esas figuritas tenían en la base el número 13, un trébol de cuatro hojas y una herradura. Todos esos son símbolos que la gente que cree en esas cosas relaciona con la buena suerte”, historia oficial del famosos cuadro.

Dejamos, pues a los lectores investigar quien es el pintor del famoso cuadro que nos acompañó mientras crecíamos, pero como la Marilyn Monroe, jamás envejeció.

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