Freddy Terrero (Titin).

JUAN PABLO DUARTE DIEZ
SU PARTIDA.-

“Arrojado de mi suelo natal, por ese bando parricida y traidor, que condenó a perpetuidad a los fundadores de la república, sonó para mí la hora de la vuelta a la patria”.

Ahí estabas, dispuesto a defender con las armas la gloria que habías dejado, antes y después de tu forzada ausencia, signada por los años azarosos del proscrito, cuando la traición se hizo presente con la persecución y exterminio de los guerreros Trinitarios, los hombres que una vez convocaste para hacer realidad la causa de la independencia, a poco tiempo, vendida al extranjero español por voluntad de un déspota infamante.

Más, tu obra suprema iba a ser restaurada por los fusiles encendidos y el machete libertario de los que enarbolaban las enseñanzas de tu doctrina independentista. Pura, sin amos, protectorados o dependencia extranjera.

Para algunos, tu recia presencia en el
escenario de la guerra .no les era grata y, escondidos en la humareda de la lucha, persistían en las viejas prácticas y propósitos: “destruir la nacionalidad aunque con ello destruyeran la nación entera”.

Una mañana después de despedirte del heroico Trinitario, el General Mella en su lecho de muerte, llegó de nuevo la hora de partir y cumplir misiones limitadas al servicio de la patria en armas.

El tiempo se detuvo, la guerra dejó los estandartes esparcidos, los últimos soldados se han ido en sus monturas, entierran en los llanos la montonera vieja y apagan con su aliento la boca del fusil. El invasor se ha ido derrotado.

Más hoy, la paz no viste sus colores nuevos, hoy tañen las campanas, una sombra enlutece los campos y ciudades, se ha ido para siempre, en la heroica tierra de Bolivar, el General Juan Pablo Duarte Diez.

Levitando en el tiempo, la presencia inmutable de la muerte llegó de pronto echándose a su lado, conjugando su verbo con el fulgor brillante de una estrella que muere, por la liberación de todo un pueblo y la redención de sus hermanos.

Partió una vez, decidido, fuerte, a un mundo en expansión, forjando en sus adentros, en la capacidad de su ser, en la complejidad de las ideas, lo que buscaba allí, la independencia de los dominicanos.

De ahí, los convocados, de ahí La Trinitaria, los aguerridos del 43, los perseguidos por Herard a muerte, los primeros exilios, de ahí los del 44, la lucha sin cuartel y los nuevos soldados, de ahí, la Patria.

“Si me pronuncié como dominicano independiente en julio de 1838 cuando las palabras patria, libertad y honor eran proscritas, perseguido a muerte por Riviere en el 1843, si me pronuncié contra el Protectorado Francés y contra la anexión a España por ese bando traidor y parricida, protesto y protestare siempre contra la anexión de mi patria a Estados Unidos y contra cualquier tratado que tienda a cercenar nuestro territorio o cualquiera de los derechos del pueblo dominicano”.

¡¡Gloria eterna al Padre de la Patria!!

Freddy Terrero (Titin)
Julio, 2019

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