Por Desirée Rodríguez Santin.

Habacuc 3:17-19

Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales

Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

“Jehová el Señor es mi fortaleza,
Él cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.”

Este es un pasaje bíblico que me ha impactado mucho en los últimos meses. Al pasar por diversas pruebas es difícil para nosotros mantener el enfoque en Dios y nuestra razón de existir, que es adorarle y glorificarle, no sólo de palabras sino con nuestras vidas, nuestros actos y testimonios. Tenemos la tendencia a pasárnoslo quejándonos todo el tiempo, y es completamente normal el desesperarse.

Mi intención con este artículo es recordarles dos cosas:

Dice la Biblia en 2 Corintios 4:7: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” Esto significa que lo que sufrimos ahora es una pequeñez en comparación con lo que disfrutaremos con el Señor en la eternidad. No podemos olvidar que la vida en la Tierra es pasajera y pasa como el soplo, pero la eternidad nunca se acaba, por tanto, este versículo es un bueno recordatorio de lo efímero que son nuestros problemas y tribulaciones.

Dice el Salmo 34:1 que debemos alabar al Señor en todo tiempo, y eso significa en tiempos buenos y tiempos malos. El profeta Habacuc en su pasaje se refería a un tiempo de escasez, donde todo es negro, y él no tiene nada, y aún así, sabe que Dios sigue siendo digno de recibir adoración y alabanza. Pues nuestra adoración no depende de circunstancias, porque Dios es Dios, soberano, Creador de todas las cosas, y para siempre merecedor de adoración, y para eso nos creó. No nos creó para vivir para nosotros y nuestros deseos egoístas, e incluso necesidades. Él nos creó para Él. Y le interesa más que seamos fieles a Él que en simplemente resolver todos nuestros problemas y darnos nuestros deseos como si tuviera una varita mágica sujeta a nosotros. Las necesidades que tengamos no pueden estar por encima de ÉL, de ser así es idolatría. Todo lo que esté por encima de Dios es idolatría. y todo debe está sujeto a Él. Que tengamos problemas no cambia el hecho de que Dios es digno de adoración, y para eso fuimos creados.

No debemos descuidarnos de mantener el enfoque correcto en todo momento. Sé lo que es tener pruebas y lo difícil que es seguir alabando y adorando, pero a la larga aprendí que más importante tener el corazón recto y puro para con Dios que cualquier otra cosa. De esa manera se refleja el gozo que debe tener un hijo de Dios, y nos llega la fortaleza que necesitamos. Desirée Rodríguez Santin.

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Desirée Rodríguez Guitarra

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