Tardígrados. Fotos del muro de facebook de Ingenium Hart.

(Un trabajo de Ingenium Hart en Facebook) Hablemos de un animal casi inmortal, capaz de vivir en condiciones extremadamente extremas, estamos hablando de nada menos del tardígrado, un animal minúsculo de menos de 1 mm. que pertenece al grupo hermano de los artrópodos que se separó de éstos hace millones de años y que se les conoce popularmente como “osos de agua”.

Los tardígrados son animales muy pequeños, van de 0.01 a 1 mm., que tienen un cuerpo globoso con cuatro pares de patas con uñas y un aparato bucal muy particular que pareciera aspiradora.

Viven en ambientes acuáticos tanto marinos como de agua dulce, o semiacuáticos asociados a musgos y líquenes; al ser tan diminutos y no estar involucrados con alguna enfermedad del ser humano han sido poco estudiados. Se han descrito únicamente 930 especies de tardígrados en el mundo, de las cuales 150 son marinas, y en México tenemos 41, curiosamente varias especies son cosmopolitas, es decir, viven por todo el mundo.

Los ositos de agua son famosos entre los biólogos por soportar condiciones muy extremas. Se les ha encontrado en situaciones que van desde la congelación a -270ºC hasta temperaturas infernales de 150ºC y también se ha descubierto que son capaces de perder hasta el 99% del agua de su cuerpo y sobrevivir en un estado de latencia muy particular, esta capacidad de sobrevivir en periodos de latencia se denomina criptobiosis y los tradígrados lo consiguen al disminuir su metabolismo al mínimo retrayendo sus patas y formando una especie de quiste, inclusive parecieran muertos, “Cuando regresan condiciones ambientales más favorables pueden volver a la vida y realizar todas sus funciones: comer, crecer y reproducirse

La latencia de los tardígrados puede durar decenas e inclusive centenas de años, por ejemplo en algunos especímenes de musgos guardados en un herbario de finales del siglo XIX se obtuvieron unas muestras de tardígrados que al entrar en contacto con agua volvieron a la vida, es decir organismos que vivieron durante el porfiriato volvieron a vivir como si nada hubiera sucedido en todo este tiempo, situación que pareciera de un cuento de ciencia ficción, pero no, son animales reales y viven en la Tierra.

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