Cruz de Jesús, foto Web.

La regla simple que se suele utilizar para calcular la fecha de la Semana Santa es la siguiente: EL domingo de la Pascua de Resurrección es el siguiente a la primera luna llena que sigue al equinoccio de la primavera boreal del hemisferio norte.

Equinoccios.

El domingo de Pascua nunca puede caer ni antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril. Este año inicia el domingo 14 de abril y termina el 20 de abril.

14 abril Semana Santa & Domingo de Ramos
15 abril Lunes Santo
16 abril Martes Santo
17 abril Miércoles Santo
18 abril Jueves Santo
19 abril Viernes Santo
20 abril Sábado Santo (Sábado de Gloria)
21 abril Domingo de Resurrección (Domingo de Pascua) & Pascua
22 abril Lunes de Pascua

Luna llena, foto Web.

¿A qué se deben los cambios de fecha de la Semana Santa?

Las fechas religiosas Católicas tienen su origen en la adaptación de celebraciones paganas con raíz astronómica y mezclas del judaísmo ‘viejotestamentario‘ y están relacionadas a menudo con los cambios de estación. La Semana Santa es particularmente importante pues de su fecha dependen otras celebraciones religiosas (como el Pentecostés y la Ascensión).

Fijar la fecha de la Pascua de Resurrección también es importante para la sociedad civil, pues algunas de estas celebraciones religiosas tienen reflejo en el calendario laboral.

Hasta el principio del siglo VI, (descubrimiento América trajo otro reto geográfico) en el cristianismo reinaba una gran confusión sobre la fecha adecuada para celebrar las Pascuas y diferentes grupos tenían sus criterios propios y diferenciados para fijarla. Aunque en el Concilio de Arlés (año 314) ya se reconoció la necesidad de fijar una fecha común de celebración para toda la cristiandad, el embrollo se prolongó hasta el año 525, cuando Dionisio el Exiguo, adoptó unos criterios claros (procedían de la iglesia de Alejandría) y emitió una normativa desde Roma.

La norma era aproximadamente la expresada más arriba, pero así enunciada, planteaba importantes problemas a la hora de ponerla en práctica.

Resulta que el equinoccio de la primavera boreal no tiene una fecha fija, sino que puede oscilar entre el 20 y 22 de marzo y, de no calcularlo con criterios astronómicos, ello podía introducir confusiones a la hora de calcular el primer plenilunio (la primera luna llena luego del equinoccio de primavera). Por otro lado, la fecha local del plenilunio puede cambiar de un día de acuerdo con el emplazamiento geográfico, además, para diferenciar muy claramente la Pascua cristiana de la Pascua judía, no se deseaba que ambas coincidiesen nunca en la misma fecha.

Teniendo todos estos elementos en cuenta, se estableció la regla completa (y correcta) para la determinación de la Pascua: El domingo de Pascua es el siguiente a la primera Luna llena ‘eclesiástica‘ (un plenilunio ficticio definido por la Iglesia mediante tablas numéricas) que se da en otras el 21 de marzo.

Esta regla lleva implícito que cuando el plenilunio eclesiástico cae en domingo, la Pascua se celebra el domingo siguiente, lo cual impide que la Pascua cristiana coincida con la judía.

Afortunadamente, casi no se recurre a esta regla completa y exacta, más que en contadas ocasiones y la regla simple suele funcionar para un elevadísimo número de años.

En conclusión, esta regla se desprende que la Pascua de Resurrección nunca puede ser antes del 22 de marzo (cuando el plenilunio sucede un 21 de marzo que además es sábado), ni después del 25 de abril, cuando hay plenilunio el 20 de marzo y además, el 18 de abril –fecha del siguiente plenilunio– es un domingo, lo que provocaría retrasar la Pascua una semana.

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