Fco Alberto Caamaño.

Por Freddy Terrero

No son tus restos, ni tus cenizas los que reseñan la historia que escribiste, ni tampoco la muerte sorpresiva, ni el fusil que levanten otras manos hoy día.

No es la tumba común, ni el homenaje, ni el panteón colonial, ni las palabras de los que traicionaron tu conciencia, tu gesto o tu llegada, NO.

No podrán tus verdugos matadores de pueblos, enlodar con lisonjas y disfraces la presencia imponente de tu lucha, NO.

Porque eres la irreductible trinchera del honor, de la Patria, la voz enardecida de su soberanía el grito libertario de los hombres de Abril, el pueblo en armas.

Haces falta, las aguas del Ozama no han lavado la herida que dejaron abierta la infamia de la bota imperial y sus lacayos.

Nosotros, los que aún somos tu puño levantado, tu verbo y tu consigna, los que respiramos el aire de esta tierra, juramos defenderla en tu nombre, Comandante.

Tus huesos no hay que desenterrarlos, ni enterrarlos, tu vives en nosotros, no estás muerto, estás en todas partes, en el obrero y el estudiante, en la mirada triste de los niños, en la contemplación del hombre nuevo, en la Patria, Comandante.

Tus restos sabemos donde están, no hay que buscarlos, están en el lugar exacto, en la región del alma, firmemente guardados en la página abierta de tu escudo de armas, en la sangre que corre por las venas y el corazón de los Dominicanos.

Freddy Terrero (El Titin)
15 de junio, 2013.

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